¿Una sola visión de mundo?...
Las distintas visiones de mundo se encuentran implícitas en los diferentes esfuerzos realizados para introducir la tecnología en las aulas y, en los cuales, se presentan las contradicciones normales de un cambio de época. Por ejemplo, la FOD (MIDEPLAN, 2003) concentró, en sus inicios, sus esfuerzos en la capacitación y en dotación de equipos a las escuelas de los niños y las niñas informática-Internet como un medio más que la escuela puede incorporar en su seno mecánica), formar no solo para acceder a un puesto laboral (visión económica), sino para que las personas puedan generar cambios en las condiciones de su propia existencia holística).
Vivir en un cambio de época significa “vivir en un contexto contradictorio…vivir en una situación más compleja que si viviéramos en la época anterior o en la nueva época. La contradicción y la complejidad se dan porque vivimos entre dos épocas y en ese contexto es que se dan las diferentes expresiones contradictorias. Es en este contexto donde se generan visiones, enfoques, modelos y paradigmas para construir el futuro y es en él donde los educadores habrán de educar para esa sociedad en transición, para la economía que habrá de asumirse y para la política de la nueva época. Es en este contexto donde habrá de enseñarse cómo usar la nueva tecnología y cómo generar pensamiento. Este es el contexto donde se habrá de capacitar para la creación de estrategias, para el nuevo conocimiento, para la innovación, para crear y para construir el futuro de las generaciones jóvenes. Se trata de un contexto movedizo donde la educación habrá de pensarse como práctica y como teoría de esa práctica, como conceptuación pedagógica. (Ordóñez, 2004, p. 11)
En esta contradicción continua, es importante tener claro que asumir una visión de mundo específica, no implica dejar de tomar en cuenta las otras dos, sino más bien entender la realidad, grupal e individual, desde esta perspectiva para saber reconocer cuál es la visión de mundo predominante en cada una de nuestras acciones, asumir una posición y actuar coherentemente con ella.
Además, en la época de la Información que nos aventuramos como planeta y en la cual la información (en todas sus formas) será poder, tengan acceso a las herramientas que faciliten no solo el uso de la información, sino también la organización de la misma, así como la propia producción. Por lo tanto, no existe la menor duda de la necesidad de la presencia de las diferentes tecnologías en las aulas. La cuestión es para qué utilizar las tecnologías en las aulas, sobre todo cuando “… ha sido la Revolución Industrial, pero no tenemos clara la época emergente (Ordoñez, 2004,p. 10).
La convocatoria de la Tercera Revolución, en el caso de Costa Rica, se centra en buscar el tipo de cualificación, necesaria para estar incluidos en los procesos, que se experimentan en forma diferencial en cada una de las regiones o Estado-nación. Esta nueva cualificación va más allá de habilidades y conocimientos concretos, etc. como se anotó, que satisfaga las nuevas demandas del mercado. Es una opción que se oriente a que las personas entiendan, piensen y hablen de aquello que pueden hacer. (Quesada, 2001, p. 7)
En el ámbito educativo, mucho se ha hablado de la informática educativa, aunque la discusión acerca del concepto de era digital, la visión dominante en este concepto, el enfoque pedagógico pertinente es todavía un pendiente. Da la impresión de que los programas de informática educativa, aún cuando en su discurso se manifiesta como prioridad a la persona y su proceso de construcción de conocimiento, en la práctica los programas educativos no han considerado el aprendizaje como un proceso activo, ni de mente, ni de “mayor parte de ellos (programas computacionales) son opacosimposible ver los procesos que se llevan a cabo en ellos Como bien lo afirma recientemente Badilla (2005), Es inútil continuar inoculando el sistema complejo con reformas e innovaciones. Es tan inútil hacerlo, desde el ámbito político-organizacional, como desde el técnicopedagógico, desde la administración o, incluso, desde las bases. El sistema ha alcanzado su equilibrio y no será transformado por intervenciones ajenas, sobre todo, si están, como suele ocurrir, separadas, especializadas y desarticuladas. Es decir, una visión mecánica de mundo La crisis del sistema escolar se agrandará si los gobiernos y los actores sociales no adoptan medidas creativas de transformación del sistema educativo al tiempo que introducen Internet en las escuelas. El conflicto será inevitable entre la cultura escolar y la cultura Internet (y no tanto por los contenidos, como por los estímulos de cada una en los niños y jóvenes) si se pretende meter Internet en la escuela inmutada e inmutable.
En esta escuela, hoy por hoy, no cabe Internet en el sentido enunciado antes. Y si los sistemas educativos se resisten al cambio, a medio plazo la telaraña Internet podría atrapar definitivamente a los sistemas escolares, dejando sumidos en el caos a todos (Fernández, 2004). En esta época, también hay que recordar más que no hay recetas únicas que se apliquen a todos y todas por igual. Cada institución educativa, cada localidad utilizarán su capacidad de imaginación y de creatividad para desarrollarse, ya sea como pueblo y como personas. Todo apunta a que la tecnología digital se usa en las aulas como una herramienta más; es decir, bajo la metáfora de que el mundo es una máquina, sin poner atención a que se está perdiendo la capacidad creadora y de imaginación que tiene el ser humano.
En torno a la incorporación de la tecnología en el aula, desde un enfoque constructivista, se requiere pensar detenidamente, en primer lugar, el significado de vivir en la época actual dada su complejidad y cambio, en segundo lugar, asumir una visión de mundo para interpretar el significado de la realidad, en tercer lugar desarrollar un determinado enfoque epistemológico coherente con esta visión de mundo y, en cuarto lugar, no hacerlo en forma aislada porque no tendría sentido.
Ser educador o educadora implica tener una oportunidad para determinar colectivamente, desde cada institución educativa, la visión de mundo relevante para el logro de los fines de la educación costarricense
8; conlleva detectar mejoras que necesita la comunidad educativa y asumir compromisos ante esas necesidades. Finalmente, junto con el proyecto educativo y curricular, se asume el método mediador en la introducción de las tecnologías en las aulas.Fuente:
Victoria González García. Revista Actualidades Investigativas en Educación Volumen 5, Número 1, Año 2005
