Aplicación de la Inteligencia Artificial en la Educación Parte 2
El relativo y creciente uso de la computación en la Educación está más relacionado con el impacto que la computación y la informática han tenido en el mundo moderno y continuará teniendo. Hay que ver a la computadora como un medio complementario a otros a que puede utilizar el profesor, pero este medio debe superar las limitaciones de los medios educativos convencionales, enfrentando el reto que le imponen los últimos avances tecnológicos. En la década de los 80 una de las áreas de aplicación de la IA que más se desarrolló fue la esfera educacional, específicamente los sistemas para entrenamiento (Tennyson ,1987). Por otra parte (Galvis, 1994) y (Alessi, 1985) incluyen a los sistemas expertos como uno de los tipos de sistemas de Enseñanza Asistida por Computadoras (EAC) que utilizan técnicas de IA. Un profesional en formación puede beneficiarse observando cómo un sistema experto resuelve un problema difícil, así como analizando las explicaciones que ofrece y los métodos de búsqueda y solución aplicados por el sistema. Es por ello que los sistemas expertos constituyen un valioso recurso en el proceso docente.
En (Galvis, 1994) se plantea que desde el punto de vista del usuario que aprende, un sistema experto es un sistema que además de demostrar gran capacidad de desempeño en términos de velocidad, precisión y exactitud, tiene como contenido un dominio de conocimientos que requiere de gran cantidad de experiencia humana, no solo principios y reglas de alto nivel, si no que es capaz de hallar o juzgar la solución a algo, explicando o justificando lo que halla o juzga, de modo que es capaz de convencer al usuario de que su razonamiento es correcto. Esta capacidad de razonar como un experto es lo que hace que estos sistemas sean útiles para que los aprendices ganen experiencia en dominios en que es necesario obtenerla y hagan explícito el conocimiento que está detrás de ella. En la etapa de diseño de un SE el esfuerzo intelectual que exige formalizar el conocimiento que se va a incluir puede llevar al diseñador a un mayor o más detallado conocimiento del tema que se trata, la estructura misma de un sistema experto permite ver el conocimiento y el proceso de aprendizaje desde una perspectiva sistémica como una unión de información o conocimiento y manipulación de ese conocimiento (Hayes-Roth, 1983).
Dado que un SE encierra lo que sabe un experto especialista acerca de un dominio específico, resulta razonable pensar en él como base de un sistema individualizado de aprendizaje apoyado por la computadora en ese dominio (Raeth, 1990). Los SE no constituyen la única vía para el empleo de las técnicas de IA en la enseñanza. Se pudiera hacer referencia a un término más general, como son los Sistemas de Enseñanza-Aprendizaje Inteligentes (SEAI). Estos utilizan técnicas de IA y enfocan una sesión de trabajo como un proceso de cooperación entre el sistema y el alumno, con el objetivo de propiciar el aprendizaje. El sistema debe analizar en cada momento el comportamiento del estudiante para caracterizar su actuación y decidir cuál es la estrategia más adecuada a aplicar; qué explicarle, con qué‚ nivel de detalle, cuándo interrumpirle, cómo corregirle, de forma que culmine con éxito el proceso de aprendizaje, para decidir y aplicar dicha estrategia, es necesario conocer la materia que se imparte y comprender la forma en que se asimila.
Las variantes metodológicas de estos SEAI son:
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• Tutores inteligentes.
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• Entrenadores inteligentes.
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• Sistemas inteligentes basados en simulación.
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• Juegos inteligentes.
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• Evaluadores inteligentes.
Sus fundamentos teóricos se apoyan en la Ingeniería del Conocimiento, las técnicas de IA, así como la ciencia pedagógica, ya que por medio de entrevistas y sesiones realizadas con los profesores más experimentados se recopilan conocimientos valiosos que se pueden formalizar y codificar. El éxito de este tipo de sistema estará determinado por su capacidad de manipular características específicas y procesos involucrados en la instrucción, incluyendo la capacidad de establecer diálogo en lenguaje cercano al natural (Garijo, 1985).
Fuente:
Maikel León Espinosa, Zenaida García Valdivia
Revista de Informática Educativa y Medios Audiovisuales Vol. 5(10), págs.11-18. 2008
