Friday, October 17, 2008

Evaluación en tiempos de cambio

Uno de nuestros comportamientos habituales es el de juzgar, apreciar y, en fin, valorar las cosas, eventos y personas de nuestro entorno, incluso, a nosotros mismos. Constantemente estamos colocándolas o colocándonos en alguna balanza que nos permita ponderar atributos como la belleza, la bondad, la utilidad, la inteligencia o cualquiera otro. Con el resultado obtenido nos formamos algún juicio sobre lo evaluado.

En este proceso de evaluación constante reside una de las claves para la revisión, la reflexión y el mejoramiento permanente. Sin embargo, como no tenemos la sabiduría infinita, ni la verdad irrebatible de nuestro lado, muchos de estos juicios los hacemos desde nuestras limitaciones y subjetividades. En el contexto del sistema educativo y de las relaciones entre padres e hijos la evaluación tiene un papel fundamental .

Todos los implicados en el proceso educativo formal: personal directivo, educadores, alumnos y padres emiten continuamente juicios valorativos que pueden tener un profundo impacto en la vida de las personas sobre quienes recaen, llegando a ser decisivas para la carrera a seguir o la valía de sus capacidades.

Los educadores, además de realizar valoraciones de sentido común , tienen un amplio campo de acción evaluativa, que va desde la selección de los libros de texto, los materiales y medios educativos, hasta la calificación de los alumnos. Esta última es la tarea de evaluación por excelencia en la educación formal. Representa una cuota de poder para los docentes y una fuente de controversia permanente ( Sancho, 1990).

Actualmente, se destaca la importancia de los procesos, de la atención a lasdiferencias individuales y a la diversidad, la incorporación de las actitudes y los valores, entre otros. Con estos enfoqueshay bastante acuerdo en lo teórico, no así en su instrumentación y ésta es una de las fuentesde la controversia. Los nuevos enfoques se orientan a una evaluación alternativa la cual, entre otros aspectos contempla que:

  1. Los estudiantes participen en el establecimiento de metas y criterios de evaluación.
  2. Las tareas requieren de los estudiantes el uso de procesos de pensamiento de alto nivel, tales como solucionar problemas y tomar decisiones.
  3. Con frecuencia, las tareas proveen medidas de las habilidades y actitudes metacognitivas, habilidades para las relaciones interpersonales y la colaboración, tanto como los productos más intelectuales.
  4. Las tareas deben ser contextualizadas en aplicaciones al mundo real.

Uno de nuestros comportamientos habituales es el de juzgar, apreciar y, en fin, valorar las cosas, eventos y personas de nuestro entorno, incluso, a nosotros mismos. Constantemente estamos colocándolas o colocándonos en alguna balanza que nos permita ponderar atributos como la belleza, la bondad, la utilidad, la inteligencia o cualquiera otro. Con el resultado obtenido nos formamos algún juicio sobre lo evaluado.

En este proceso de evaluación constante reside una de las claves para la revisión, la reflexión y el mejoramiento permanente. Sin embargo, como no tenemos la sabiduría infinita, ni la verdad irrebatible de nuestro lado, muchos de estos juicios los hacemos desde nuestras limitaciones y subjetividades. En el contexto del sistema educativo y de las relaciones entre padres e hijos la evaluación tiene un papel fundamental .

Todos los implicados en el proceso educativo formal: personal directivo, educadores, alumnos y padres emiten continuamente juicios valorativos que pueden tener un profundo impacto en la vida de las personas sobre quienes recaen, llegando a ser decisivas para la carrera a seguir o la valía de sus capacidades.

Los educadores, además de realizar valoraciones de sentido común , tienen un amplio campo de acción evaluativa, que va desde la selección de los libros de texto, los materiales y medios educativos, hasta la calificación de los alumnos. Esta última es la tarea de evaluación por excelencia en la educación formal. Representa una cuota de poder para los docentes y una fuente de controversia permanente ( Sancho, 1990).

Actualmente, se destaca la importancia de los procesos, de la atención a lasdiferencias individuales y a la diversidad, la incorporación de las actitudes y los valores, entre otros. Con estos enfoqueshay bastante acuerdo en lo teórico, no así en su instrumentación y ésta es una de las fuentesde la controversia. Los nuevos enfoques se orientan a una evaluación alternativa la cual, entre otros aspectos contempla que:

  1. Los estudiantes participen en el establecimiento de metas y criterios de evaluación.
  2. Las tareas requieren de los estudiantes el uso de procesos de pensamiento de alto nivel, tales como solucionar problemas y tomar decisiones.
  3. Con frecuencia, las tareas proveen medidas de las habilidades y actitudes metacognitivas, habilidades para las relaciones interpersonales y la colaboración, tanto como los productos más intelectuales.
  4. Las tareas deben ser contextualizadas en aplicaciones al mundo real.

Fuente:

Jorge Palma O., Revista Educrea No. 11 Hablando de Evaluación

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