Friday, August 01, 2008

¿Cómo no identificar a los alumnos como seres sensibles, con capacidad de asombro y de admiración?

"Admirar tiene que ver con mirar: si no miramos, no admiramos."

¿Cuánto de nuestra clase o de nuestra relación directa con los alumnos destinamos a desarrollar esta capacidad de asombro, de admiración del entorno? ¿cuál es nuestra capacidad de asombro, y por tanto, de qué manera la incentivamos en otros?

En estos tiempos en que la tecnología nos ofrece tantos avances, es más fácil recurrir a este recurso para fomentar la capacidad de asombro y de admiración;  ¡para qué decir de nuestra propia naturaleza! Bastan sólo segundos para impactar a través de una imagen, de una experiencia, para descubrir la belleza acerca de lo que vamos a aprender: belleza de un objeto, del funcionamiento de nuestro organismo, de un paisaje, un acontecimiento, etc. Pensando en una clase de geografía o de biología, ¡cuánta riqueza de imágenes para sembrar la admiración de quien observa!

El cultivo de la mirada es fundamental en la formación de seres sensibles, con capacidad de asombro y de admiración. Detenerse a observar tanto objetos, procesos como actitudes, es una aprendizaje para la vida.

Nuestros alumnos también tienen la capacidad de emoción e imaginación: cultivar el oído, tanto en relación con el origen de las palabras como su nexo con otras y con su significado. ¿cuán entrenados están ante la escucha atenta de un episodio bien leído en voz alta? ¿cuánto influye en su conexión  con los textos escritos, por el interés en seguir leyendo? Si un adulto modela con una lectura atractiva, dando énfasis a la emoción en su expresión, llegará más profundo a quien escucha, despertando el interés por lo que sigue en el relato. Los comentarios intercalados sobre los sentimientos de los personajes, los acercan a dichas realidades; el ponerse en su lugar y tener la oportunidad de expresar sus emociones, serán parte de la motivación hacia la lectura, hacia la inmersión en diferentes temáticas. La lectura interactiva favorece el interés por aprender y facilita la expresión de emociones y la comunicación. Por ejemplo, ante un relato histórico, cuán diferente aparece un personaje si se lee una carta o un testimonio del hecho mismo, mostrando su lado humano, sus tensiones, aprehensiones, alegrías, esperanzas... La vida de los personajes importantes o destacados, nos ofrecen pasajes de incertidumbre, desafíos, miedos, riesgos, lo heroico, lo perseverante, lo admirable; nos acercan a la vida real y por tanto sensibiliza al aprendizaje.

Fuente:

Meg Alegría. Educadora. Revista Educrea No. 12 

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