Sensibilizando hacia el aprendizaje
¿Dónde está la magia del aprendizaje? ¿cuándo nos encantamos con lo que estamos aprendiendo? Sería muy general responder que lo hacemos cuando le encontramos sentido... Pero, ¿qué es encontrar sentido? ¿cuándo se encuentra sentido a algo? La respuesta pareciera obvia: cuando significa algo para nosotros... Entonces,surge la interrogante: ¿y cómo hacer para que lo que enseñamos tenga sentido y significado para nuestros alumnos?
Detengámosnos entonces a pensar en ellos como seres con capacidad de emoción e imaginación, con ansias de diferentes tipos de conocimiento, con capacidad de asombro y admiración, alguien capaz de oír y relacionar, a un ser llamado a la trascendencia. No podemos pensar en un alumno-recipiente en quien volcar conceptos que debe asimilar memorísticamente, para rendir pruebas exitosamente.
He aquí algunas reflexiones que nos podrán orientar hacia intencionar algunos aspectos que contribuyen a que los alumnos puedan percibir el sentido que tienen sus aprendizajes.
En primer lugar, como educadores tenemos que estar convencidos del “para qué” y los “por qué” estamos enseñando algo, de las relaciones que el aprendiz puede establecer, de aquellos elementos que ayudarán a encantarlo con el nuevo conocimiento y que integran el mundo de la cultura; de una cultura como expresión del alma cultivada a través de la mirada, del oír, de las emociones, la imaginación, la libertad. Sólo cuando el maestro haya internalizado estos elementos, será capaz de entregarlos a otros. El conocimiento se puede encontrar en diversas fuentes, pero es lamentable si el alumno siente y comprueba que la clase ha sido solamente un texto, un contenido.
Fuente:
Meg Alegría. Educadora. Revista Educrea No. 12
