¿Qué es la inteligencia?

Uno de los primeros usos que dieron los romanos a la palabra inteligencia fue información. Estos dos elementos están Íntimamente conectados y no pueden existir el uno sin el otro. Los animales que existen en el planeta solucionan los problemas que les plantea su ambiente de dos maneras generales: por instinto o por inteligencia. Los instintos son patrones de respuesta acumulados en la especie que les permite subsistir; estos patrones se programan en los genes y se transmiten de una generación a otra mediante la memoria genética. La inteligencia, en cambio, consiste en aprender nuevos patrones de conducta para enfrentar las situaciones de sobrevivencia. Por esta razón, resulta casi imposible medir la inteligencia, pues, en cuanto se forman patrones estereotipados de respuesta, es más probable que estemos hablando de memoria (uno de los procesos de la inteligencia), pero no de la inteligencia total; una parte no puede definir al todo. Este concepto de inteligencia nos lleva a múltiples aplicaciones concretas para su incremento: una vez que hemos aprendido a solucionar un tipo de problemas se forma un patrón de memoria que permite su automatización a fin de que la mente pueda ser utilizada para enfrentar retos nuevos y superiores; en el momento en que la enseñanza se centra en la repetición de patrones, 10 único que se logra es el perfeccionamiento de la automatización pero no se amplía el horizonte intelectual propiamente dicho. Las instituciones que enfatizan la memorización por encima del razonamiento detienen el crecimiento de la cultura y de la inteligencia. Son los retos nuevos, graduados y programados, los que amplían el horizonte realmente humano.
Fuente: Blanco, Isauro. El universo de la inteligencia. Editorial Prentice Hall. pp. 34-35
